Luis Ramón Rey Buezas

“Mi relación con la asociación, me cambió el carácter, me cambió la forma de ser”
Luis Ramón Rey, tengo 47 años y vivo en Villagarcía de Arosa . Vengo de una familia alcohólica, mi padre y madre eran alcohólicos, por desgracia yo seguí su ritmo y llevo veintiocho años bebiendo, desde los catorce años, por suerte ahora llevo cinco en abstinencia. Por culpa de esta grave enfermedad que padecemos he sufrido dos infartos agudos de miocardio.

La vida me era muy problemática, a parte yo soy una persona con mucho carácter, con mucho impulso y cada vez que bebía tenía problemas judiciales, problemas en la familia y estuve a punto de perder a mi mujer y a mi hija. Al meterme en esta asociación la vida me ha cambiado por completo, carácter, amigos, familia, cercanía.

El problema con el alcohol me trajo muchos problemas judiciales, personales y familiares, las adicción cada vez iba a más, no me llegaba con un par de copas, quería más, al llegar a casa problemas, cogía la puerta y marchaba para olvidarme de los problemas, los problemas seguían existiendo al día siguiente. Al beber parecía que los olvidabas, pero era mentira. Mi mujer quiso marchar de casa un montón de veces, me llevó a los médicos, el médico de cabecera luchaba conmigo para que me quitara del alcohol, pero cuanto más me lo decían más bebía. Era imposible conmigo hasta que un día me di cuenta que no podía seguir destrozándoles la vida a las personas que más quería que eran mi mujer y mi hija. Fue cuando se fueron de casa. También en el trabajo me decían que tenía que dejarlo, era jefe de obra y tenía que reunirme con arquitectos e ingenieros y me lo podían notar, pero me daba igual, seguía bebiendo. Tenía muy mal carácter, a los obreros les trataba fatal, sin tener culpa ninguna. La empresa también estuvo a punto de echarme después de diecisiete años. Mi hija ni siquiera se acercaba a mí, me veía y escapaba de mí.

Mi relación con la asociación, me cambió el carácter, me cambió la forma de ser.

A los treintaisiete años me dio el primer infarto y fue cuando empecé a buscar ayuda. Al principio la ayuda que tenía era el psicólogo y yo, luego volví a casa y estaba bien pero en casa me encontraba solo y volvía a pensar otra vez en el alcohol. No tenía más ayuda. A los veinte días me dio el segundo infarto.

Cuando me di cuenta que no podía seguir destrozándoles la vida a mi mujer y mi hija y a través de mi médico de cabecera me llevaron a una clínica de salud mental, estuve con psicólogos, con psiquiatras. Estuve tres años en abstinencia pero tuve una recaída, bastante fuerte, y me mandaron a una asociación. Mi relación con la asociación, me cambió el carácter y me cambió la forma de ser.

En la asociación entras la primera vez y contarle tu vida a unos extraños te parece muy duro, estuvieron cuatro meses luchando conmigo a ver si me abría y al final por fin lo consiguieron.

Les conté mis problemas, vi que las personas que estaban ahí eran igual que yo, que no éramos bichos raros, que no éramos diferentes, solamente teníamos una enfermedad y que teníamos que afrontarla y gracias al apoyo de los psicólogos y los compañeros y gracias a Dios, hoy he recuperado mi familia, a mi hija me pide consejos, antes ni se acercaba. Me cambió la vida totalmente tanto en el aspecto físico, emocional y sobre todo en el compañerismo.

El proceso no es fácil, las primeras semanas cuando te faltan las copas son duras, temblores, vómitos, poco a poco en la asociación te dicen los pasos que tienes que llevar, no es nada fácil, pero gracias al apoyo de los compañeros y testimonios que escuchas, no solo a los compañeros sino también a las parejas que acompañan a los enfermos, todo eso te va ayudando. Vas cogiendo un poco de todos, lo bueno y lo malo y te dices: “pero si esto también lo estoy haciendo yo, y porque le tengo que hacer esto a mi mujer o a mi hija, pudiendo seguir los pasoso de ellos e ir desintoxicándote poco a poco y llevar una vida más tranquila y más pacífica.

“Si te dejas ayudar, nosotros te ayudamos”
Gracias a la asociación Areva, de Villagarcía de Arosa, podemos ayudar a la gente y dando un paso adelante, acogemos a todo el mundo para ayudar a salir de esta enfermedad que por desgracia cada vez hay más.

Si quieres dejarlo, pero tienes que querer de verdad, puedes ir a una asociación, te van a ayudar, nosotros te vamos ayudar, te ayudaremos siempre, nunca te encontrarás solo, tendrás siempre un compañero, detrás con quien hablar, contar los problemas del día a día, como puedes combatir la dependencia del alcohol. Si te dejas ayudar, nosotros te ayudamos. Pero tienes que querer y decidirlo tú. Es inútil hacerlo obligado, tiene que salir de tu propia voluntad. Si uno quiere, que no espere a dar el paso. Cuanto más tarde es peor. Se puede salir del alcohol, no es fácil pero se puede y la vida te cambiará mucho.

Hace quince días hice una revisión con el cardiólogo, me encontró muy bien, no estoy inflado como estaba antes con el alcohol, tengo buen color de piel, me llevo fenomenalmente con mi familia, con mis compañeros y con la gente en la calle puedo llevar una conversación agradable.

Soy el cocinero y el amo de casa, tengo muy contenta a mi mujer y a mi hija superfeliz, es un orgullo para mí poderlo decir. Hay que seguir trabajándolo y luchándolo día a día y no pensar que ya estoy recuperado. Nunca se recupera, siempre podemos tener ese pequeño diablo que te dice: “bueno y si me tomo una…” . No, mi consejo es: no te tomes una, porque después viene otra.

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